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domingo, 24 de enero de 2010

SIN SALIDA

La mujer que había dentro de mí se replegaba ante la impotencia. Cuando escapé del acosador llegué a lo que no merecía. No encontré otro trabajo por lo que tuve que dejar de pagar el alquiler. Ahora, acurrucada y aterida de frío vivo dentro de mi desvencijado coche convertido en vivienda. Siento los árboles sacudir sus grandes ramas cargadas de agua sobre mi techo de chapa. No poseo domicilio, por lo que nadie me da trabajo. Tengo vergüenza al acudir a los comedores sociales o a las duchas públicas. A veces algún policía me pone una multa por estar estacionada donde no debo.

¡ No quiero ser lo que soy pero no tengo salida!.



2 comentarios:

  1. Que bonito escribes, da gusto leerte. Un abrazo.

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  2. Muchas gracias Belén. He tenido parado el tema de mis relatos y o había entrado hace tiempo.
    Un beso muy grande por tu generosidad al aceptar mis pequeñas cositas.

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