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domingo, 24 de enero de 2010

EL ESCONDRIJO

Mientras me abalanzo sobre ella escoba en mano, con la intención de hacerla invisible para siempre, veo sus inteligentísimos ojos negros que me miran acechantes percibiendo mi propósito. De inmediato me detengo. Intuyo, que si ataco, la asquerosa rata saltará sobre mí. Nos miramos mutuamente lanzándonos un reto ¿Quién será el vencedor?
Lula maullaba angustiada. Había sacado a sus hijitos a tomar el sol, y el abominable roedor, había robado uno de sus cachorritos.
Busqué con la mirada el escondrijo y localicé la ratonera en el suelo de la fachada.
Revolví en el trastero y le ofrecí un suculento plato de raticida.

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