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viernes, 29 de octubre de 2010

UNA BALA DE PLATA

Rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas. Sé que en algún momento esto tendrá consecuencias negativas sobre mí, pero no puedo dejar de hacerlo. Siento que todos los rincones de mi ser se alteran por la emoción, mi estado natural varía y percibo muy fuertes los latidos de mi corazón. Es una forma intensa de vivir. He oído rumores…, amenazas…, pero no quiero hacer mucho caso. Alguien ha dicho que ha hecho fundir unos cubiertos de plata, recuerdo de su familia, para hacer una bala y atravesar mi cabeza, pero… ¡No puedo… no puedo…! Es preciso para mí seguir haciéndolo.
¡Pummmm…!

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